"Empieza por la puerta que conoces: las emociones. El primer trabajo debe consistir en aprender a conducirlas y manejarlas"
- ¿Cómo hago para aprender a manejarlas?
"Las emociones son como el fuego. Un fuego muy agitado puede causar destrucción y daño. Un fuego apagado no da calor ni es útil. Debes aprender a moderar tu fuego. Hay que saber graduarlo a la medida justa de manera que cumplan su función de otorgar más vida a lo que existe. El fuego emocional es como el calor que debe haber en todo. Ni un infierno interno ni un frío total son buenos. El equilibrio debe estar presente. Debe haber el suficiente fuego interior como para calentar el corazón suavemente e impulsar las acciones. El calor es amor brindado"
- ¿Cómo se puede graduar ese fuego interno?
"Con una dosis de razonamiento. El hombre que desarrolla sanamente su razonamiento puede decidir sobre sus emociones y no permite que estas dominen sus pensamientos. Comunícate contigo, razona tu acción pues es el espejo de cómo se expresan tus emociones. Si tu acción es impulsiva o violenta es porque el fuego no es controlado, si tu acción es mecánica o a veces dudosa y temerosa, hace falta más calor. El fuego graduado es resultado de agregar la dosis que equilibre la acción a través de tu razonamiento. Si hay mucho fuego, respira, serénate y razona antes de actuar, no importa el tiempo que te lleve, pues más vale una acción lenta y acertada, que rápida y errónea. Cuando falte el fuego, agrégale más, recordando tu motivación interna, conectándote con el amor que aun no has despertado en ti, pues al actuar, a menudo los hombres olvidan el sentido de lo que hacen o a veces por pensar demasiado se pierden sin saber lo que buscan en realidad. Recuperar el sentido es agregar el fuego y la sal necesaria a la receta de la vida. Deja de hacer solo aquello que no tiene móvil alguno desde tu corazón, pues toda acción que no se hace con la suficiente dosis de fuego amoroso es totalmente inútil, aunque aparente ser buena, no podrá servirte ni servir a nadie. Los humanos caminan en medio de la heladez y el infierno que crean ellos mismos; no pueden evadir esta polaridad, pero si pueden esforzarse en mantener un equilibrio hasta darse cuenta que el fuego interior es mucho más que sentir calor o frío. El fuego adecuado da paz, el fuego verdadero da vida"

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