La
emoción te impulsa y el deseo te guía. El final del recorrido depende del tipo
de emoción y deseo que han predominado en ti.
Si el miedo es el motor, tus
pasos serán tu freno, recorrerás la vida como si pisaras el barro o la arena
sobre una pendiente. Y alimentarás lo que sientes con el deseo de tener sin
perder, de evitar perder lo que se tiene, y este deseo te hará vivir desnudo en
medio de la abundancia. Será como vivir a ciegas, porque no podrás disfrutar de
la existencia ni saborear la vida, y siempre el resultado será la
insatisfacción.
Si
a cambio del miedo y el deseo de apego a la ilusión, te mueves por amor real y
tu único deseo es la unidad con Todo lo que existe, pronto veras alrededor tan
solo espejos, donde tu creación interna se refleja sin detenerse, y conocerás
la ilusión de todo ello.
Caminarás viviendo cada instante, y aunque tus pasos
te lleven al mismo punto siempre para enseñarte que la vida es juego, será la
manera propicia de reconocer lo eterno en lo perecedero. Y al final del pequeño
recorrido notarás que siempre has estado en la cima, pero que solo es posible
apreciarlo así, cuando dejas de buscar el cielo fuera de ti mismo, y hallas tu refugio de paz, escondido en tu interior.
Todas
las cosas se vuelven válidas y todo cobra sentido. En todo se aprecia la luz
contrastando con su sombra oculta y es así como apreciamos la esencia de Dios.
Si
te mueve el amor, conocer será una mera entretención, y servir, una necesidad
de tu Ser. Darse será natural, abrirse sin temor, una costumbre.
Y
si es el deseo de “Ser tu mismo con todos” tu guía, todos los deseos de tener,
de aprender, de vivir, de sentir o de hacer, se convierten en esa única
curiosidad de redescubrir el Universo dentro tuyo.
Caminemos
pues, sabiendo que los pasos por darse están dándose primero en el camino
interno, el camino de todos. Las
huellas dejadas serán las gotas de rocío que nutra el corazón de nuestros
hermanos.
Somos
cada uno y a la vez uno solo.
Elige
tu emoción y tu deseo. Tu elección hará la diferencia para ti y para la
Humanidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario